miércoles, 25 de junio de 2008

Delincuencia: realidad o estigmatización innecesaria…




La delincuencia es un tema que ha dado qué hablar este último tiempo, cada vez más chilenos se sienten inseguros en sus propios hogares, ya ni las alarmas ni los perros sirven para que un dueño de casa este a salvo y en paz en su propiedad.
No sólo porque ahora en los medios de comunicación se han publicado bastantes conceptos nuevos sobre este comportamiento delictual, como por ejemplo: “ola de asaltos” o “en cadena”. Más que eso, es el simple hecho de que se hable de delincuencia en los medios de comunicación lo que complica el tema. ¿Por qué? Agenda setting es la respuesta.
Se sabe que cualquier noticia que aparezca en un medio, por efecto inmediato y a veces hasta inconciente, esos hechos tocados pasan a formar parte de la agenda de temas públicos y de lo que un chileno puede entablar una conversación cualquiera junto a otra persona.
Si bien es un hecho que existen ciertas desviaciones de conductas en la sociedad que no son aceptadas, también lo es el que se caiga en la estigmatización de una comuna o sector producto de la sobreexplotación de un hecho noticioso.
Ha pasado ahora, con los polémicos reportajes emitidos por los programas “En la mira” titulados “Muerte Asalto” (Chilevisión) y “Vivir y morir en Puente Alto” del programa “Informe Especial” (TVN). Sus habitantes y su principal edil han mostrado gran desacuerdo con lo exhibido en aquél reportaje, puesto que se ha “metido en un sólo saco” a toda la gente de la comuna y esto les ha jugado en contra a su imagen como personas.
“No saben el daño que nos hicieron” declaró el alcalde de esta comuna, Manuel Ossandón, al diario La Tercera. Además dijo: “"Ellos han estigmatizado a una comuna completa en lugar de hablar de un sector, eso ofende a mucha gente (...) cuando hablan de La Legua no nombran a San Joaquín y todo el tiempo hablaban sólo de Puente Alto. No me molesta que se muestre realidad, porque sirve para que el gobierno tome cartas en el asunto, pero todo esto es mentira (...) es un insulto a la comunidad y a la gente decente que vive ahí".
Ahora para muchos a quienes se les pregunte por Puente Alto lo asociaran inmediatamente a delincuencia, robo o tráfico de drogas, hecho que no es bastante halagador para nadie. Es más que claro que a la hora de ir a buscar trabajo el jefe lo pensará dos veces antes de contratarlo para algún puesto.
Lo más grave, es que según Ossandon los periodistas de ambos medios utilizaron una encuesta para hacer su reportaje que no entregaba datos de la población total de la comuna.
Por otra parte el editor de “Informe Especial”, Santiago Pavlovic dijo que “no es la idea estigmatizar a Puente Alto, sino mostrar la realidad”, aunque reconoció que no estaba de acuerdo con el nombre del reportaje: “Vivir y morir en Puente Alto”; argumentando que él no lo eligió.

LAS CIFRAS

Según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana, del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las familias victimas de delitos han bajado de 38,4% a 34,8% aunque la sensación de inseguridad crece; esto se explica por la baja de los delitos en regiones y la disminución de los “lanzazos”, los robos con fuerza en las casas y de autos. La baja equivale a 137 mil hogares menos que en 2005.
El Ministro del Interior, Edmundo Perez Yoma, declaró al diario Tercera “aquí hay un quiebre muy importante en la tendencia. En todas las encuestas anteriores íbamos subiendo los índices de victimización y los delitos y hoy vemos una disminución”. Frente a esto el Presidente de la Agrupación de Victimas de la Delincuencia respondió: “Las cifras son positivas, pero es importante mantener los esfuerzos porque aún no tenemos una tendencia clara de disminución en Chile”.
INSEGURIDAD
Aunque la victimización bajó, la gente sigue percibiendo que la delincuencia aumenta. De hecho un crecimiento del 8,2 puntos respecto del 2006 lo prueban, subiendo de 78,4% a 86,6%. (es decir 8 de cada 10 chilenos).
Los vecinos que respondieron a esta encuesta del INE, ante la consulta de si la delincuencia ha aumentado en su barrio, el 53,5% respondió que sí. Respecto del año 2006, esto significa un crecimiento de un 6,9%.
La variación de los “lanzazos” se explica porque bajaron de un 10,9% a un 7,8%. No sólo eso, pese a la percepción que se tiene de que los robos con violencia han aumentado, estos también tendieron a una baja: el 2006 se hablaba de un 7,8% versus 5,6% del año pasado.
Para el Subsecretario del Interior, Felipe Harboe, esta baja en los delitos de viviendas se debe a la mayor información que tienen los policías. Esto ha permitido tener datos más concretos y focalizados para tratar de evitar algún delito.
La cifra que se mantuvo estable fue la del hurto que se mantuvo en un 1%.
YA PASÓ

Antes también hubo estigmatizaciones a poblaciones por distintas razones ya sea delincuencia, tráfico de drogas u otro; Por ejemplo la Gómez Carreño, José Maria Caro, La Legua, entre otras, de las cuales también fueron emitidos reportajes en la televisión de este tipo.

DE SEGURIDAD NACIONAL A CIUDADANA

Según publicaciones del Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana, hasta 1990 la seguridad y el orden público se fundaban en la doctrina de la seguridad nacional, que privilegiaba la defensa del sistema político institucional de amenazas externas e internas y miraban al ciudadano como un elemento más que debe subordinarse a éste fin. Es decir, el concepto de seguridad obedece a los requerimientos de un estado autoritario y a la protección de una institucionalidad que garantizaba su existencia, donde los valores centrales eran el orden y el disciplinamiento social para garantizar la seguridad interior.
A partir de 1990, con la llegada de la democracia, se acuña definitivamente en Chile el término seguridad ciudadana. Juan Somavía y José Miguel Insulza1 establecen los ejes de esta concepción en “priorizar las necesidades de los individuos de vivir en paz y de contar con los medios económicos, políticos y ambientales para una existencia digna. En la sociedad democrática, la seguridad de la nación es la seguridad de los hombres y mujeres que la componen, e implica, además de la ausencia de riesgos o amenazas físicas, la existencia de condiciones mínimas de ingreso, vivienda, salud, educación y otras”.



Los medios y la delincuencia:

Se plantea que no es banal el medio a través del cual se entrega la información de cifras u otro tipo de datos criminales. Advierten las siguientes variables o fenómenos:
a) la desinformación, esto es, la entrega selectiva y estereotipada del fenómeno delincuencia;
b) el efecto buscado y provocado con la transmisión de la noticia es doble, por una parte, el temor, y por la otra, una confianza exagerada en los medios de control social primarios, por ejemplo, la policía;
c) la acción de la autoridad con medidas de control social, traduciéndose en políticas criminales y procedimentales inadecuadas y poco democráticas.

Ahora bien, la información que se entrega tiene las siguientes características:

a) sesgada, pone énfasis en cierto tipo de delitos (sexuales y propiedad, que vayan acompañados de violencia en las personas) y cuando son cometidos por delincuentes de estratos socioeconómicos bajos, no le da el mismo nivel de importancia a los delitos económicos cometidos por delincuentes de estratos socioeconómicos altos o delitos contra la vida, salvo cuando intervienen personas del estrato ya señalado;

b) información descontextualizada, en el sentido que prescinden de los elementos que forman parte del contexto cultural, social, económico o de otro tipo de delito determinado y sólo existe una preocupación aislada por el hecho;

c) información estigmatizante, que tiene por objeto crear en la ciudadanía la idea de una guerra sin cuartel contra este fenómeno desestabilizador, así, se habla de los “derechos de los delincuentes” contra el “derecho de las víctimas”, los “delincuentes” y las “personas honorables”, las últimas, que serían la mayor parte de la población, se encuentran en una especie de paraíso social donde o no existe la contaminación delictiva o si existe se ha debido a un descuido “absolutamente personal” del involucrado;

d) dramatización, que acrecienta el grado de temor de la población, por ejemplo cuando se advierte sobre la posible “ola de secuestros” en el país;

e) el argumento de autoridad, para fundar las apreciaciones del medio y esa sola mención otorgue peso al argumento entregado.

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